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¿Quien es la Doctora Imelda Mansaray?
Una pequeña historia sobre una persona, una familia y un recinto.
La Dra. Imelda Mansaray completó su educación básica al sur de Sierra Leona en Makenu, en el internado St. Josef, dirigida por monjas. Después de finalizar los estudios se fue a Freetown, la capital de Sierra Leona, y asistió al Colegio de Maestros donde se graduó tres años más tarde con un certificado de magisterio. Su primera asignación como profesora fue en una escuela de primaria en Kissy (Freetown), el mismo distrito en el que desarrollamos nuestros proyectos.
Después de pasar un año dando clases allí recibió una beca de la Universidad Católica de Milan. Se trasladó a Italia donde estudió durante siete años. Después de graduarse con un Doctorado volvió a Sierra Leona. |
Cuando la pregunté por qué no se quedó en Italia, respondió que ése no era el acuerdo cuando le concedieron la beca. Insistí que mucha gente en su situación habría aprovechado esa oportunidad para quedarse en Europa; por supuesto, hubiera sido muy fácil hacerlo y probablemente era muy tentador.
La Dra. Imelda Mansaray explicó que cuando tienes un plan tienes que ajustarte a él y no dejarlo porque de pronto veas “mejores” lugares en el mundo. Cuando la pregunté cual era su plan ella contestó que era ir a Italia a estudiar y luego volver para enseñar a otros. Y así, cumplido su propósito, volvió a Sierra Leona.
Cuando volvió en 1981 impartió clases en la Escuela Secundaria St. Edwards, en la región oeste de Sierra Leona, durante un año. Luego consiguió un empleo como profesora universitaria en el Colegio de Magisterio de Freetown. Después de la guerra la promovieron a directora, su posición actual. Tenía un sueldo modesto así que le pregunté por qué no había buscado un trabajo mejor pagado en un instituto de educación privada financiado por gobiernos extranjeros o grandes ONGs. La Dra. Imelda Mansaray contestó que ésta es la manera en la que se puede servir mejor a la comunidad. (De hecho no es el único modo del que participa. Sin embargo, estaba interesado en saber cómo había vivido durante la guerra).
Entre 1991 y 2001, unas 50.000 personas fueron asesinadas en la guerra civil de Sierra Leona . Cientos de miles de personas fueron obligadas a dejar sus casas, y muchos se convirtieron en refugiados. Freetown fue golpeada de manera particularmente fuerte en esta guerra. Ella vivía en Wellington (Freetown) en ese momento con tres sobrinos y dos sobrinas.
Me contó su historia: “Cuando los rebeldes marcharon sobre Freetown, me quedé en la casa, diciendo a los niños que cuando los rebeldes tocaran las puerta dejaran la casa en calma. Así que nos quedamos, esperamos y rezamos. Los soldados pasaron por nuestra casa sin entrar en ella. Muchos más los seguirían hasta una intersección donde morirían. A la mañana vimos muchos cadáveres y más tarde vino gente a llevarlos con sus carretillas para enterrarlos. Más adelante, cuando las cosas empeoraron fuimos al campamento en la Escuela Kennedy. Fue una experiencia muy difícil ver a la gente caer tan bajo, hasta un nivel tan profundo como para convertirse en animales. No había dinero, ni comida ni agua. Gracias a Dios fuimos muy afortunados porque no abusaron de nosotros ni nos asesinaron. Otros no tuvieron tanta
suerte ”.
Por ejemplo, David fue capturado por los rebeldes cuando tenía 8 años. Fue utilizado como niño soldado y más adelante se convertiría en el líder de una unidad de combate de niños. Después de la guerra, llegó al campamento, donde lo encontró Andrew que lo conocía de antes de la guerra. Así que Andrew y la Dr. Mansaray lo llevaron al recinto. Había perdido gran parte de su infancia, y no había asistido a la escuela durante la guerra, volvió a 2º curso como un adolescente. Por supuesto los otros niños se metían con él, pero él solo tenía una cosa en su mente y era estudiar. Pronto pudo saltarse tres cursos y ahora está completando el bachillerato de la escuela. Su objetivo es llegar a la universidad. Lo más sorprendente es, que tiene un carácter muy tranquilo y nunca se ha visto implicado en ningún conflicto violento desde que volvió a la escuela; en contraste con otros muchos niños soldado, que nunca pudieron volver a sus vidas “normales” de nuevo.
Quise saber más sobre el recinto y su historia. Su tío Yanni compró las tierras y ella cuidó de él. Cuando su tío se hizo mayor ella intentó convencerle de construir su propio hogar pero el no quería. Así que la Doctora Imelda comenzó a comprar el cemento con su propio sueldo y firmaba los recibos con el nombre de su tío. Según la construcción del edificio avanzaba, el se convenció de que era una empresa seria y comenzó a invertir en ello. A día de hoy, la construcción aún no ha sido terminado.
Le pregunté sobre la escuela que funcionaba en el recinto. Me explicó que al principio no había suficientes escuelas en el área. Las mujeres, que cultivaban vegetales en las tierras cercanas al recinto llevaban a sus hijos con ellas, y esos niños jugaban solamente en el barro todo el día. Las mujeres venían de lejos con sus niños para cultivar en este campo. En 1994, fundó una escuela en el edificio (en ese momento no había tejado aún) y pagó a los profesores con su propio sueldo. Mientras tanto, los padres donaron dinero para hacer pupitres y conseguir algo de equipo básico.
El Ministerio subvencionó con dinero para construir una chabola en sus tierras, pero apoyó la escuela solamente pagando los salarios de los maestros. A causa de que aún no está bien realizado, la Dra. Mansaray sigue pagando algunos de los salarios de su propio bolsillo . Hace algunos años un pastor cristiano sin lugar alguno para su comunidad eclesiástica celebraba sus servicios en la escuela cada viernes y domingo.
Además, funciona allí un taller de costura, donde las mujeres jóvenes aprenden las habilidades de sastrería.
También hay una panadería construida por la Doctora. Dentro del recinto, se plantan hierbas y vegetales. En ese recinto viven la Dr. Mansaray, su sobrino Edmond, que perdió a sus padres a una edad muy temprana, su mujer y los hijos; y su hermana con los hijos. A todo esto su viejo amigo Andrew, una de sus dos esposas y sus hijos forman una gran comunidad en 4 kilómetros cuadrados.
La Dra. Mansaray ofreció el recinto como base para montar una asociación humanista . Fundaremos un proyecto de producción de jabón, un centro de educación humanista y cursos de informática que ya estamos desarrollando.
No puedo imaginar un lugar mejor para hacerlo.
Todo esto me lo explicó mientras cocinaba Fou-Fou para mi. Insistió en cocinarlo ella misma ya que quería asegurarse de que probaba uno realmente bueno. Mientras tanto me pedía que la dejara en paz con mis preguntas, porque si no nunca terminaría de cocinar y todos moriríamos de hambre.
Madrid, final de julio 2008, Reto Thumiger.
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