Editorial:
Nos hemos enamorado de una palabra: PAZ La única palabra que describe algo que no hay. Nos hemos adherido y participamos en la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia www.marchamundial.org
Es la primera Marcha Mundial que recorrerá todo el planeta pidiendo el fin de las guerras, las armas nucleares y la eliminación de todo tipo de violencia impulsado por el Movimiento Humansita a través de uno de sus organismos, Mundo Sin Guerras. Una acción dirigida a:
– Lograr la desaparición de las armas nucleares; la retirada de los territorios ocupados; la reducción progresiva y proporcional del armamento; la firma de tratados de no agresión entre países; la renuncia de los gobiernos a utilizar la guerras para resolver conflictos.
– Rescatar lo mejor de las diversas culturas y pueblos de la Tierra.
– Hacer confluir las voluntades de toda la sociedad civil para eliminar definitivamente la lacra social de las guerras.
– Generar una conciencia social mundial en contra de toda forma de violencia física, económica, racial, religiosa, cultural, sexual y psicológica, tan establecidas y aceptadas hoy como inevitables.
– Una conciencia global que actúe como repulsa general hacia toda forma de violencia.
El hambre en el mundo puede resolverse con el 10% de lo que se gasta en armamento. ¿Podemos imaginar cómo sería si se destinara el 30, o el 50%, para mejorar la vida de la gente en vez de gastarlo en destrucción? Porque eliminar las guerras y la violencia representa salir definitivamente de la pre-historia humana y dar un paso de gigante en el camino evolutivo de nuestra especie.
¿Ya aparecen palabras como ‘imposible’, ‘sueno dorado’ o ‘idealistas ajenos al mundo’ en tu mente?
Te contesto como Federico Mayor Zaragoza, que fue presidente de la UNESCO durante 12 años y fundador de la asociación Cultura de Paz, se dirige a sus organizaciones amigas en su carta:
"Tengo la certeza de que es el momento histórico oportuno para promover una gran movilización popular en favor del cambio radical a escala mundial (en el orden financiero, social, medioambiental, alimenticio y ético...) para la transición desde una cultura de imposición, violencia y guerra a una cultura de diálogo, conciliación y paz (…)
Considero necesario e improrrogable participar en una acción que permita a tod@s aquell@s que han dedicado su vida -no importa el papel que hayan desempeñado- a construir una cultura de paz, a unirse y recorrer el mundo llevando la voz en alto, proclamando la justicia, la libertad y la igual dignidad de todos los seres humanos, para que sea oída y escuchada por todos y en particular por aquellos -gobernantes, parlamentarios, poderosos... -para que, conscientes de lo que está en juego, se impliquen en la transformación que preconizamos. (…) ¡Que pena que por pensar que se puede hacer muy poco no se haga nada! Nadie puede pretender cosechar frutos de semillas que no se ha tenido el coraje de sembrar. Inventemos el futuro, propiciemos una rápida evolución. Entre evolución y revolución sólo hay la "r" de responsabilidad".
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