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4. Los que sí están ahí
Volvemos mucho la mirada hacia los hechos denunciables del trato a los inmigrantes, y es que no se nos pueden pasar por alto, deben dejar de ocurrir. Sin embargo, hay otros pequeños gestos, cotidianos y continuos, que también merecen su parte de escenario. Los realizan las personas que han integrado, con su conducta tolerante e incluso fraternal, a todos los que han venido buscando una nueva oportunidad.
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Así que hoy la protagonista es Rocío, que trabaja cuidando a los hijos de Luisa y Perico, de seis y once años. Rocío tiene también dos hijos de seis y un año. Por las mañanas va a la casa en la que trabaja con sus propios hijos, prepara para ir al cole a los niños que cuida y a su hijo mayor, escolarizado en la zona para conseguir una mayor integración laboral de Rocío. Cuida de su bebé mientras realiza su trabajo diario.
Al medio día los recoge a todos y comen juntos, y por la tarde, todos juegan al fútbol en el parque, los de aquí y los de allí, los suyos y los de la persona para la que trabaja, como una enorme familia que da gusto ver, la verdad.
Luisa, baña a la vez a su hijo menor y al mayor de Rocío, y se los lleva de excursión en fin de semana, de vez en cuando.
Como este hay tantos otros casos, regalos intercambiados por cumpleaños, ayudas en circunstancias familiares difíciles, invitaciones de boda de unos y otros, y tantos otros gestos de hermandad entre personas que se aprecian por encima de sus circunstancias, y por supuesto de su país de origen.
Por Estela Álvarez
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