Sin embargo, conocemos casos reales que sí funcionan y que día a día salvan y mejoran vidas de personas que sí existen y que sí lo notan y lo agradecen. Podemos mencionar entre ellos a la consolidada “Fundación Vicente Ferrer” o la reciente e igualmente exitosa “Sonrisas de Bombay”; ambas trabajan en La India y son ejemplos tangibles de lo que se puede llegar a hacer. Menos conocidas pero igual de importantes son otras instituciones de pequeño tamaño llevadas por grandes personas de toda índole cultural, que se ocupan de recoger personalmente los ordenadores, libros, medicinas, ropa, etc., que ellos mismos van a hacer llegar a los destinos en los que trabajan duro al otro lado del mundo. Son micro proyectos, pero infinitos en número.
¿Qué es lo que hace que algunos intentos funcionen y otros no? En primer lugar, claro está, la calidad humana de las personas relacionadas con cada proyecto, en cualquier punto de su camino. Unas más volcadas en su propio beneficio, otras no. En segundo, y no menos importante, la independencia que la organización tenga a todos los niveles. Un funcionamiento autónomo, con fuentes de ingresos propias a través de donaciones, socios, etc., con una gestión cercana a la realidad destino, únicamente dirigida al bienestar de los usuarios de la misma, es un seguro de acierto. En tercer lugar, partir de las necesidades y no de los grandes objetivos. Es decir, detectar primero el problema y crear desde él la forma y medios para solucionarlo.
En este sentido, Alba Benítez, del Departamento de Comunicación de la Fundación Vicente Ferrer, nos comenta que es fundamental realizar los proyectos mano a mano (cooperar mejor que ayudar) con las personas afectadas, desde el mismo momento de la detección de necesidades; saber lo que precisan no es lo mismo que hacer lo que creemos que necesitan. Entre las claves del buen funcionamiento de los proyectos internacionales Alba Benitez destaca también la necesidad de que sean integrales, con programas en diversas áreas. Educación, Sanidad, desarrollo de la mujer, discapacidad (especialmente acuciada y rechazada), vivienda y Ecología (de la que depende al agricultura) son las seis líneas que de forma entrelazada se trabajan en Anantapur por la Fundación en que Alba colabora. Es de igual importancia la duración de los proyectos: el objetivo debe ser a largo plazo para asegurar su asentamiento real, pero nunca para quedarse cooperando definitivamente, pues la finalidad última es siempre la independencia y crecimiento integral de las zonas en que se trabaja.
El objetivo de este artículo es ayudar a demostrar que las ONG sí pueden funcionar, sí tienen un papel, sí ayudan, sí avanzan en la erradicación de la pobreza, mientras se trabaje con conciencia, contando con la población destino y con corrección. Sería injusto tratar a todas las organizaciones o a sus acciones con el mismo filtro.
Y ya que como muestra basta un botón, dejo mención a la biografía de Vicente Ferrer que habla por sí misma sobre si al pueblo le resulta útil o no la existencia de estas organizaciones:
Vicente Ferrer en 1952 llega a Mumbai. A partir de ese momento, dedicará el resto de su vida a trabajar para erradicar el sufrimiento de los más pobres de ese país. Lamentablemente, su labor genera suspicacias entre los sectores dirigentes, que ven en él una amenaza a sus intereses y consiguen una orden para expulsarle del país. Ante este hecho, más de 30.000 campesinos, secundados por intelectuales, políticos y líderes religiosos, se movilizan en una marcha de 250km para protestar por la orden de expulsión. En una entrevista con Vicente, la entonces primera ministra Indira Gandhi reconoce su gran labor, comprometiéndose a buscar una solución y enviando este telegrama: "El padre Vicente Ferrer se irá al extranjero para unas cortas vacaciones y será bien recibido otra vez en la India." En 1969, vuelve a la India y se instala en Anantapur (Andhra Pradesh), uno de los distritos más pobres del país, para continuar su lucha por los más desfavorecidos.
Por Estela Álvarez Baraza
B) En contra: Crítica a la AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo): un obstáculo al desarrollo de los pueblos
Hace bastante tiempo que expertos en la cooperación al desarrollo se preguntan si merece la pena seguir con la política actual de ayudas al tercer mundo.
La última crítica ácida que ha recibido la práctica de los países de la Organización de los Estados de Donantes Occidentales fue la de una economista de origen Zimbabwense. La africana afirma que los estados han estado recibiendo este dinero durante décadas no han producido desarrollo, y, más que eso, ha producido efecto negativo en el crecimiento de África. Para los donantes significa una mínima parte de sus PIBs; pero para la mayoría del continente africano es una enorme cantidad de dinero. Entonces, ¿por queérazón esta renta no causa beneficios en el desarrollo de África? Hay una combinación de críticas que formulan expertos en la Ayuda, como también representantes de ONGs que relacionan la cooperación con la corrupción en las oligarquías políticas o por otro lado la critica va hacia la política estratégica de los países donantes que gira alrededor de intereses financieros manteniendo proyectos fallidos y sin contemplar la real necesidad de cada pueblo.
La Ayuda, como el propio nombre sugiere, viene cubierta de comportamiento paternalista, haciendo alusión a los países occidentales como los padres y África un hijo discapacitado. Se contesta que la solución para el continente más pobre del mundo debe venir de dentro de África, de su población, la que ha vivido allí y conoce sus potencialidades. En la práctica sucede que las ayudas muchas veces se dirigen a proyectos que no fueron demandados por la población. Parece increíble pero hay veces que no se pregunta a la población lo que les hace falta y se realizan los planes desde oficinas en Europa en vez de estar en conjunto con la población local.
No se puede generalizar que la Cooperación al Desarrollo es inútil, hay diferencias entre la calidad de la Ayuda de cada país donante y de cada organización. Algunos países, como España, por ejemplo, dirigen grande parte de su cuota a la Ayuda multilateral, o sea, a ONGs y organizaciones internacionales como la ONU. La supervivencia de grandes ONGs españolas y de mucha más gente involucrada depende de ello, lo que significa que la política de las Ayudas no se acabará. Pero lo que sí es necesario es un gran cambio que en España ya viene siendo discutido.
La otra cara de la Ayuda es la relación bilateral entre dos países, por la que se trata de injertar dinero directamente en las políticas de Estado. Se puede decir que mayoritariamente se mantienen relaciones diplomáticas y económicas entre donantes y receptores. Las críticas fueron muy duras con respecto a este tipo de ayuda, normalmente de tipo condicionada, es decir, que pide a cambio que al país receptor, ya bastante pobre, que compre los productos de determinadas grandes empresas originarias del país donante.
Pondré 2 de las críticas que se hace comúnmente a la estructura de la Ayuda al Desarrollo:
Primera mala práctica: Los más pobres no son la prioridad
Se podría cuestionar: los países más necesitados llamados PMA (Países menos adelantados), grupo que figura la mayoría de los Estados africanos son los mayores receptores de la Ayuda . ¿Por ser los más pobres? No. Los países donantes eligen donde será mejor empleado su Ayuda. En general sigue habiendo una relación más cercana a las respectivas ex colonias ,lo que explica que las ayudas españolas y francesas, por ejemplo, den prioridad a América Latina y al África de habla francesa respectivamente. Israel es tradicionalmente destino de la ayuda estadunidense; una posición claramente política por tratase de un país rico a pesar de sus numerosos conflictos.
Solamente 7 países cumplen con el compromiso de destinar el 0,15% del PIB a los PMA y sólo 4 cumplen con el famoso O,7.
Segunda mala práctica: ¿A qué proyectos se destina la Ayuda?
Lo que se espera es que fuera prioridad la ayuda sectorial: la salud, educación básica, vivienda, agua potable o condonación de las injustas pero crecientes deudas.
Antes de salir el estudio oficial sobre La Realidad de la Ayuda 2008, Intermon Oxfam adelanta algunos datos en los que afirma que sólo 21% de las operaciones que se refieren a las deudas están relacionadas con los PMA. Pero se considera como Ayuda al Desarrollo el intercambio de estudiantes (los que presentan mejor curriculum, obvio) como también algunas megaconstrucciones que no sacan a nadie de la pobreza. No se garantiza que los sectores sociales básicos serán prioritariamente beneficiados y, por otro lado, se pagan altos sueldos a expertos de los países ricos para transmitir sus conocimientos en el Sur. (El 90% de la Ayuda técnica se dirige al pago de expertos técnicos).
No defenderé la extinción de la Cooperación al Desarrollo y todo lo que significa un compromiso con los países en desarrollo. Pero en los países no es necesario el aumento de la cuota hasta el 0,7, lo que hace falta es conocer a los pueblos y lo que de verdad les afecta. Un cambio en políticas de comercio internacional ayudaría más a África y a América Latina que años de Ayuda. Porque no es solamente en África donde no se ha salido de la pobreza: ninguno de los países receptores muestran señales positivas que prueben que sea consecuencia de la política internacional de donaciones. La mejor ayuda a los pobres es darles fuerzas para que ellos puedan cambiarse a sí mismos. Pero para ello es necesario más que dinero.
http://www.intermonoxfam.org/UnidadesInformacion/anexos/10937/090618_Realidad%20ayuda%2008-09.pdf
http://www.juandemariana.org/comentario/1966/ayuda/subdesarrollo/
www.guiadelmundo.org.uy/
Por Mariana Antona
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